Cuando principiamos a esbozar nuestro Tratado, debo confesar que lo habíamos concebido como un texto de Psicología Criminal, sin embargo, nos encontramos con la sorpresa, que aún los especialistas confundían y en ocasiones trataban indistintamente los términos Psicología Criminal, Psicología Forense y Psicología Jurídica.
Esta trilogía, convirtió nuestra investigación bibliográfica en un desafío, porque en términos coloquiales había que desenmadejar estas disciplinas científicas y ponerlas en su justa medida para evitar o aumentar las confusiones que existen.
El Autor.